Las personas atravesamos cuatro etapas cuando buscamos un imposible.
No importa si querés ser campeón del mundo, formar una familia o construir una empresa. Todos recorremos el mismo camino.
Una donde soñamos.
Después aparece la esperanza.
Luego viene creer.
Y finalmente llegamos a saber.
Te cuento cómo cambió mi vida en cada una de esas etapas.
Soñar
Esperanza
Creer
Saber
Cuando me despierto
SoñarMe levanto pensando en lo que quiero lograr algún día.
EsperanzaHay mañanas en las que cuesta, pero recuerdo por qué empecé.
CreerEl despertador ya no negocia conmigo.
SaberNo me levanto por obligación. Me levanto porque esto es lo que soy.
Cuando entreno
SoñarDiseño un plan que me acerque a lo que quiero.
EsperanzaAunque los resultados no aparezcan, sigo el plan.
CreerCada entrenamiento terminado fortalece mi confianza.
SaberHago aquello para lo que me preparé durante años.
Cuando fracaso
SoñarEl resultado me decepciona.
EsperanzaEl resultado no cambia el camino.
CreerEl resultado me enseña qué debo mejorar.
SaberEl resultado no cambia quién soy.
Pensamientos
Soñar¿Y si realmente pudiera?
EsperanzaPodría pasar.
CreerEstoy preparado.
SaberYa sé cómo termina esta historia.
Cuando siento miedo
SoñarExiste, pero no impide empezar.
EsperanzaAprendo a convivir con él.
CreerEl miedo deja de decidir por mí.
SaberMi preparación pesa más que el miedo.
Mi agenda
SoñarEmpiezo a organizar mi vida alrededor del sueño.
EsperanzaDefiendo ese tiempo, aunque aparezcan otras prioridades.
CreerEse espacio deja de ser un esfuerzo y se convierte en un hábito.
SaberMi agenda refleja exactamente la persona que decidí ser.
Cuando tomo decisiones
SoñarElijo un rumbo.
EsperanzaLo sostengo cuando aparecen caminos más fáciles.
CreerDecidir correctamente empieza a ser natural.
SaberYa no decido por comodidad. Decido por quien soy.
Seguridad
SoñarNace del sueño.
EsperanzaSe alimenta de la esperanza.
CreerSe construye con evidencias.
SaberEs la consecuencia de haberme prometido algo y cumplido una y otra vez.
De no entrar al equipo a campeón del mundo
Durante muchos años fui un nadador sin talento que ni siquiera entró al equipo principal de su club.
Años después terminé siendo campeón del mundo.
No fue porque un día apareció el talento.
Fue porque aprendí a recorrer esas cuatro etapas.
En mis conferencias y talleres comparto cómo lo hice.