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¿Qué es lo primero que se necesita
para ser campeón del mundo?

Hay una pregunta que hago algunas veces cuando doy una conferencia:

¿Qué es lo primero que se necesita para ser campeón del mundo?

Las respuestas aparecen rápido.

Disciplina.
Talento.
Entrenamiento.
Constancia.
Sacrificio.

Todas son importantes.

Pero hay algo que tiene que ocurrir antes.

Una noche de viernes

Hace algunos años estaba en el cumpleaños de mi prima Melina.

Era viernes por la noche y la fiesta recién empezaba. Había música, gente llegando, conversaciones que se mezclaban.

Pero yo tenía que irme.

Al día siguiente entrenaba a las 6 de la mañana.

Uno de mis primos me miró sorprendido.

—¿Para qué querés ir a entrenar un sábado a la madrugada?

—Porque quiero ser campeón del mundo.

Todos se rieron.

Yo también.

Pero mientras me iba, esas palabras empezaron a quedarse conmigo.

Porque hasta ese momento había pensado en ser campeón como una posibilidad.

Esa noche ocurrió algo distinto.

Primero dije
"Quiero ser campeón del mundo"
Y unos segundos después me escuché decir
"Yo seré campeón del mundo"

Ahí cambió todo.

No había mejorado mi técnica.
No había entrenado un metro más.
No tenía más talento que unas horas antes.

Pero había tomado una decisión.

Después vinieron los entrenamientos. Las madrugadas. Las derrotas. Los cambios. Los años.

Y también las dudas.

Medalla de World Aquatics colgando bajo fuegos artificiales en la noche
Todo lo que vino después empezó una noche de viernes, en un cumpleaños.

Primero la decisión, después la disciplina

Por eso, cuando alguien me pregunta qué hace falta para alcanzar algo extraordinario, no empiezo hablando de disciplina.

Empiezo hablando de decisión.

Porque es fácil decir:

"Quiero ser mejor".
"Quiero vender más".
"Quiero liderar mejor".
"Quiero cambiar".

Lo difícil aparece cuando ese querer tiene que convivir con tu agenda, tus hábitos, tus comodidades y tus excusas.

Ahí aparece el verdadero significado de querer.

No es simplemente desear algo. Es estar dispuesto a dar para alcanzarlo.

Porque cuando realmente decidís algo, la prioridad empieza a ordenarse.

Los hábitos empiezan a tener sentido.

Y cada pequeña acción empieza a formar parte de algo más grande.

Y eso no pasa solo en el deporte.

Pasa también en los equipos.

Antes de preguntarte qué hacer

Tal vez antes de preguntarte qué necesitás hacer para alcanzar algo, valga la pena preguntarte:

¿Qué es lo que quiero?

¿Estoy dispuesto a convertir ese querer en una decisión?

Porque un deseo puede acompañarte durante años. Una decisión empieza a cambiar tu vida.
Diego Centurión Campeón Mundial de Natación Master · Buscador de Imposibles
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