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La trampa
de estar seguro

Hay algo que puede ser más fuerte que las ganas de ganar.

La necesidad de demostrar que tenemos razón.

Podés tener argumentos, mucha experiencia, incluso haber obtenido buenos resultados.

Y aun así estar equivocado.

Mejorar no es solo hacer cada vez mejor lo que ya sabés hacer, también es descubrir aquello que todavía no estás viendo.

En natación esto es brutal.

Por ejemplo, cuando te ponen una cámara debajo del agua y ves tus movimientos, ya no importa lo que vos creías hacer.

La cámara muestra lo que realmente hacés, y hay debilidades que vos preferías no mirar.

Ahí tenés dos caminos.

Defenderte o aprender.

Yo elijo aprender.

Está bueno que te hagan ver tus errores, porque si todo lo que escucho confirma lo que ya pienso, estoy aprendiendo muy poco.

Si alguna vez me dijeran que mi trabajo es perfecto, creo que me llevaría una gran decepción. Porque entendería que alcancé mi límite.

No busco que me digan que estoy haciendo todo bien, busco encontrar qué puedo hacer mejor.

Y eso influye también en la manera de trabajar con otras personas.

Un equipo donde todos necesitan tener razón termina defendiendo posiciones.

Un equipo donde todos quieren aprender empieza a buscar respuestas.

Y eso no pasa solo en el deporte, pasa también en las empresas, en las familias.

Pasa en cualquier lugar donde haya personas intentando construir algo juntas.

Nuestro límite no está en eso que no sabemos. Está en aquello que estamos demasiado seguros de saber.
Diego Centurión Campeón Mundial de Natación Master · Buscador de Imposibles
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